Por si alguien tenía alguna duda, adoro la música.
Desde que tengo memoria me recuerdo palpitando con una u otra canción, y como todos tenemos un pasado oscuro, confesaré que la primera cancion que canté siendo una niña, y que he de reconocer que me emocionaba mucho fue
El ebro guarda silencio. Luego mi adolescencia fue un pasar horas y horas rayando los discos que caían por casa gracias a mi hermano, de Supertramp, Fleetwwod Mac, Ana Belén, Led Zeppelin, Silvio Rodriguez, Janis Joplin o Sabina, música de lo más variopinta, de la que sin saberlo me iba alimentando. Cada vinilo que aparecía por casa, era un tesoro. Mis primeras canciones nacieron por esa época, dedicadas a mi perro Harpo, mi familia mis amigos y cosas por el estilo, que aún recuerdo y que no volveré a cantar ni bajo tortura.....(que los pasados oscuros es mejor que permanezcan a oscuras......)....El hecho de escuchar música era una ceremonia, un goce en si mismo, un placer con mayúsculas que se complementaba con otro placer no menos mayúsculo; el del silencio. Pero luego llegaron las radiofórmulas extendiendo sus tentáculos y condenando a los oyentes cada día mas faltos de curiosisdad a pensar que la música es sota, caballo y rey.........¡pero de bastos!..... Y desaparecio el placer del silencio.
¿Os habeis parado a pensar que ahora hay música en todos los lugares?.......¿Porqué tengo que oir (nótese que he dicho oir y no escuchar) música mientras compro macarrones o naranjas? porque no puedo pasearme tranquilamente por un Eroski mientras me debato entre si compro tomate triturado o entero sin que me taladre los oídos Amaia Montero?. Han convertido la música en un ruido de fondo, algo que esta omnipresente en nuestras vidas y al que no le prestamos ninguna atencion, otro producto de usar y tirar. Os puedo asegurar que he dejado de ir a algunos comercios, porque no soporto la música que ponen, porque claro, debe ser que soy una antigua, pero yo no se oir, yo siempre escucho, y me pone de muy mala leche tener que aguantar si o si, un hilo musical siempre con los mismos cantantes gritones ( Amaia Montero, Malú, Alejandro Sanz.......) o flamenquitos con acento que luego en realidad son de Alcorcón........
Desde aquí reivindico mi derecho al silencio, el placer de escuchar mis pensamientos, aunque estos se dirijan a decidir si compro los calamares en su tinta o en salsa americana,.........que todo puede convertirse en un placer, incluso hacer la compra.