Desde el primer momento sentí que iba a ser un concierto especial y me deje llevar por la tranquilidad y la confianza de saber que estaba como en casa rodeada de buenos amigos, y disfruté de cada canción y de cada aplauso.
Mientras cantaba me entretenía en los rostros que me miraban desde las tres primeras filas, y me preguntaba que sensaciones pasarían por sus mentes, si estaban tan a gusto como yo lo estaba. Quizás penseis que desde el escenario no se ve nada, pero no es cierto y más en estos lugares en los que el público está tan cerca. A mi me gusta mirar al público. Como digo en Levemente una de mis nuevas canciones, a veces todo el vocabulario cabe en una mirada, y es a través de las miradas, que yo recibo la energía que me llega desde las butacas y ayer, os lo aseguro, fue mucha y muy especial. Terminé el concierto con un subidón increible, y la sensacion de que mis nuevas canciones habían llegado y eso era lo que más preocupada me tenía. Llegué a casa y me puse a trabajar en una nueva canción. Noches como la de ayer me empujan a seguir adelante.

